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Decálogo del Regularista

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No
reclames ni protestes sin causa realmente justa. |
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La mala
suerte y la imprevisión son tan parecidas que se confunden. La primera
pertenece al destino. La segunda está bajo tu control. Elimínala. |
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Molestarse
o malhumorarse no resta el total de faltas. |
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Los
instantes que se malgastan en lamentar o recriminar errores, entre
piloto y copiloto, durante la marcha, oscurecen las mentes. Empléalos
en repararlos. |
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No hables
más de lo necesario. |
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Los
velocímetros o los cronómetros pueden fallar. La serenidad no. No la
dejes escapar. |
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Convéncete
que los problemas que aparecen en la ruta no te han "elegido" a ti.
Procura sortearlos en la mejor forma posible. |
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Resuelve
rápidamente, pero piensa antes. |
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Se cortés
y cordial no sólo con tus adversarios sino también con quienes dirigen
las pruebas. |
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No olvides
nada antes de partir. Presión de neumáticos, suficiente bencina,
dinero para pagar los peajes, lápices, papeles, cronómetros en modo "split",
etc. Tu sonrisa tampoco. |
NO
OLVIDES QUE LA REGULARIDAD ES
DEPORTE DE AMIGOS Y SEÑORES 
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